Para
que aprendas a amar el misterio Cuando
nací me enseñaron lo sagrado:
Recibí una caracola, para que aprendiera a amar
el agua,
Abrieron la jaula de un pájaro preso, para que
aprendiera a amar el aire,
Me dieron una flor de malvón, para que aprendiera
a amar la tierra,
Y también me dieron una botellita cerrada...
-No la abras nunca, nunca- me dijeron- para que aprendas
a amar el misterio.
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